ColaboradorMensajes: 420Ubicación: En el exilioRegistrado: Mar Dic 19, 2006 4:37 pm Nivel: 19
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JAVIER MARÍAS 27/09/2009
Parece que cada nueva generación de jóvenes tenga la piel más fina y sea más pusilánime, y que cada nueva de padres esté más dispuesta a protegérsela y a fomentar esa pusilanimidad, en un crescendo sin fin. Los adultos, luego, se alarman ante los resultados, cuando ya es tarde: se encuentran con que tienen en sus hogares a adolescentes tiránicos que no soportan el menor contratiempo o frustración; que a veces les pegan palizas (sobre todo a las madres, que son más débiles); que zumban a policías, queman coches e intentan asaltar comisarías (oye, qué juerga) porque se les impide prolongar un ruidoso botellón más allá de las tres de la madrugada, como acaba de ocurrir en la acaudalada Pozuelo de Alarcón; que, en el peor y más extremo de los casos, violan en grupo a una muchacha de su edad o más joven, como sucedió en un par de ocasiones en Andalucía hace unos meses; y que por supuesto abandonan tempranamente los estudios, cuando aún no tienen conocimientos para trabajar en nada ni –con el galopante paro– oportunidad para ello. Esos adolescentes pusilánimes y despóticos no suelen provenir de familias marginales o pobres (aunque, como en todo, haya excepciones), sino de las medias y adineradas. Son aquellos a los que se ha podido y querido mimar; si no afectiva, sí económicamente.
Los estudiantes de la Universidad inglesa de Cambridge aún pertenecen, en su mayoría, a estas clases más o menos desahogadas, y su piel es finísima a tenor de lo que han pedido y conseguido: nada menos que acabar con una tradición de doscientos años. Han decidido que la colocación en tablones de las listas con los resultados de los exámenes finales (exámenes públicos, así se llaman) es algo “demasiado estresante” para ellos, que les provoca “angustia extra e innecesaria” y les supone una “humillación”, ya que permite a terceros enterarse de si han suspendido o aprobado, y además, si no se da uno prisa en ir a verlas, antes que los interesados. El protector profesorado ha atendido a su petición, así que a partir de ahora recibirán sus notas por e-mail o podrán consultarlas online (está por ver) cuarenta y ocho horas antes de que sean expuestas. No es difícil pronosticar que a la siguiente generación esto le parecerá insuficiente, y que exigirá que esas listas no se cuelguen en absoluto, aduciendo que esa información sólo concierne a cada cual. Los adultos, al paso que vamos, no se atreverán a contrariarlos, con lo que se perderá otra de las motivaciones de los estudiantes para aplicarse, a saber: la vergüenza de quedar ante sus colegas como burros, vagos o incompetentes.
Mientras los niños y jóvenes se tornan cada vez más caprichosos, arbitrarios, quejicas y dictatoriales, los Gobiernos intervienen para convertir en delito el cachete que los padres solían dar a sus vástagos cuando había que ponerles límites o enseñarles que ciertos actos acarrean consecuencias y castigos, es decir, lo que todo el mundo ha de aprender más pronto o más tarde, pues, que yo sepa, los castigos no han sido abolidos en nuestras sociedades. Toda la vida se ha distinguido sin dificultad entre eso, un cachete ocasional, y una paliza en toda regla por parte de un adulto a un niño, algo condenable y repugnante para casi cualquiera que no sea el palizador. Quienes han prohibido el cachete no siempre se oponen, sin embargo, a enviar a la cárcel a menores de edad si éstos cometen un delito de consideración. Es el reino de la contradicción: a un chaval no se le puede poner la mano encima bajo ningún concepto, aunque haga barbaridades y no entre en razón (su piel es finísima), pero sí se le puede meter una temporada entre rejas para hundirle la vida y que se acabe de malear. Nada es seguro, claro está, pero es posible que ni los violadores juveniles ni los fascistoides de Pozuelo hubieran llegado tan lejos si hubieran recibido, en anteriores fases, alguna que otra torta proporcional y hubieran aprendido a temer las consecuencias de sus actos incipientemente delictivos. El temor a las consecuencias sigue siendo –lo siento, ojalá no fuera así– uno de los mayores elementos disuasorios, también para los adultos. Hay muchos, entre éstos, que no roban ni pegan ni matan tan sólo porque saben que los pueden pillar y que les caerá un castigo. Si esto, como digo, ha de aprenderse antes o después, no veo por qué dicho aprendizaje se retrasa ahora hasta edades en las que a veces es demasiado tarde: ¿cómo va a aceptar un joven que no puede hacer esto o aquello si a lo largo de sus quince o dieciocho años se lo ha educado en la creencia de que siempre se saldría con la suya, de que a todo tenía derecho a cambio de ningún deber, y de que sus acciones más graves no acarrearían más consecuencia que el rollo que le soltaran los plastas de sus padres o profesores?
Ya sé cómo algunos leerán este artículo: como una mera reivindicación de la bofetada. Miren, qué se le va a hacer. Puestos a ser tan simplistas como esos posibles lectores, prefiero que un muchacho se lleve alguna de vez en cuando a que se lo arroje a una celda demasiado pronto, sin capacidad para entender de golpe por qué diablos está ahí, o a que viole a una compañera en manada y se vuelva a casa creyendo que eso no tiene mayor importancia que ponerse ciego de alcohol en las felices noches de botellón.
AdminMensajes: 2952Ubicación: metiendome en líosRegistrado: Dom Dic 10, 2006 6:17 pm Nivel: 42
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las buenas pieles están curtidas y ¿como se curten?, pos eso! pero en sin pasase tampoco ¿eh?, si por querer curtila en exceso dejamos la piel hecha unos "zorros"................... me han educáo de una forma mu extricta y severa, y en el manual d'esa educación estaba el capítulo zapatilla y guantá. no soy partidaria de pegale a un niño, ni a naide que esté en difirencia de condeciones físicas, me paice una cobardía enque, he de riconocer que he dáo más d'un azote sobre un dodoti. siempre he preferío dar ande más dolía: hoy no ves espinete, no sales al parque, no te dejo comprar una chuche y le das el duro al primer pobre que pique a la puerta (cuando yo educaba entavía funcionaban los duros) he dicho No cuando no podía decir si pero, también he dicho No cuando podía dicir lo contrario, eso si, explicando siempre las razones pa dicir NO. creo que a tós nos ha pasáo lo siguiente: mamá, ¿me compras...........? No. es que a fulanito se lo han compráo. ¿tu quieres ser como fulanito? Siiiiiiiiiii pos yo como la baronesa Tisen, ¿me compras un yate? los niños son niños pero, no son gilip....... y las clases de barrio sésamo les servían pa muncho, aprendieron a difirenciar la izquierda de la derecha pero, también aprendieron a saber ande tenian los padres el talón d'aquiles, por eso yo procuré que no me pillasen nunca descalza. un día jugamos al rey arturo y la tabla redonda y, les di un sermón alrededor de la mesa camilla: nuestra obligación como padres es la siguiente, alimentaros, vestiros y calzaros y, daros una educación y tol cariño del que seamos capaces,el que quiera ciertos caprichos, cuando económicamente sea autosuficiente, que se los costee, ¿entendido?, pos, se levanta la sesión! por aquel entonces, una tenía doce años y el otro seis, pero me entendieron de maravilla. hay otra etapa que llaman preadoliscencia, es ande munchos chavales suelen repetir eso de: si no me compras.......me voy de casa, si no me dejas..............me voy de casa a mi nunca me han dicho eso, yo me curé en salú y volví a preparar otra sesión de mesa camilla: creo que está mu de moda dicir esto pa conseguir algo, pos bien, al primero de vusotros que me venga con esa milonga, le preparo la maleta en diez minutos, que no tengo ganas de alcontrame luego los armarios patas arriba. se levanta la sesión! mamá: ¿que me compras si apruebo todo? a fulanito le compran una bici, a menganito un equipo música y a zutanito un gualman. a la mesa camilla! mi obligación cómo ama de casa ¿cual es?, corearon al unísono toas las tareas domésticas. y ¿la de vuestro padre? ir a trabajar. ¿cumplimos nuestras obligaciones? Siiiiiiiiiii y ¿que nos regaláis a cambio? pos vuestra obligación como estudiantes es esa, estudiar y aprobar. se levanta la sesión!. no vi a poneme a contar ahora cómo son mis hijos, tós semos padres y, pa un padre no hay hijos como los suyos, sólo puedo diciros una cosa: no son de piel fina, están bien curtíos y, no precisamente a golpes y guantás. cuida esos niños palmero!!!!
_________________ No dudes en dar un abrazo, que no tengas que lamentar no haberlo hecho.
Dios creo a la mujer, porque había una parte del hombre que no encajaba en ningún lugar.
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